10.03.2007
DESPEDIDA
9.18.2007
9.08.2007
8.13.2007
Regreso
6.18.2007
NO BLOG
5.22.2007
La literatura... cuándo se va a equivocar... (El futuro próximo de Calderón?)
Cuestión pues de semántica, como diría nuestro presidente Barco, el inteligente, que nos gobernó cuatro años con el mal de Alzheimer y le declaró la guerra al narcotráfico y en plena guerra se le olvidó. "¿Contra quién es que estamos peliando?" preguntó y se acomodó la caja de dientes (o sea la dentadura postiza). "Contra los narcos, presidente", le contestó el doctor Montoya, su secretario y memoria. "Ah..." fue todo lo que contestó, con esa sabiduría suya.
...de los presidentes de Colombia el que prefiero es Barco (...) Por su lucidez, por su memoria, por su inteligencia y valor, vaya aquí este recuerdo. Pensando que todavía era ministro del presidente Valencia, que gobernó veintitantos años atrás, le expresaba lo siguiente al doctor Montoya, su secretario, el suyo: "Voy a aconsejarle al presidente, en el próximo Consejo de Ministros, que le declare la guerra al narcotráfico".
Y el doctor Montoya, su memoria y conciencia, le corregía: "El presidente es usted, doctor Barco, no hay otro". "Ah... –decía él pensativo–. Entonces vamos a declarársela". "Ya se la declaramos, presidente". "Ah... Entonces vamos a ganarla". "Ya la perdimos, presidente –le explicaba el otro–. Este país se jodió, se nos fue de las manos". "Ah..." Y eso era todo lo que decía. Después tornaba a su obnubilación, a las brumas de su desmemoria. (85)
5.09.2007
4.30.2007
McLuhan
El hombre prealfabético Externalizaba todo su cuerpo en el barco, la casa o los rodillos (los incas no conocían la rueda)
El hombre alfabético Se especializó en externalizar partes de sí mismo –verbigracia el libro en comparación con la película cinematográfica.
El hombre electrónico Como el hombre prealfabético, extrae por ablación o externaliza al hombre total. Su ambiente de información es su propio sistema nervioso.
Marshall McLuhan
(Contraexplosión, p. 36)
Del libro a la lectura
Pues bien! Estamos viviendo en una era donde la lectura es imprescindible. En todas partes hay anuncios, en todos lados hay gente escribiendo un mensaje para los amigos. Pero, en realidad eso es leer?? Las personas creen que de verdad están leyendo y escribiendo?? Bueno, en el sentido estricto de la palabra, Sí.
El comentario es por lo siguiente. En un artículo que publica Fernando Rivera Calderón, éste comenta cómo en México se dice que al año se lee un promedio de tres libros. Lo que él objeta, es que estos tres libros “suelen ser malísimos”, dice el articulista y agrega: “si te echas Juventud en éxtasis, El misterio de Cañitas y El código Da Vinci, pues como que daba igual que no hubieras leído nada.”. Honestamente, estoy total y completamente de acuerdo.
No señores, leer no quiere decir pasar la mirada sobre una línea de signos que en su totalidad, pueden o no darte un sentido más o menos coherente. Leer conlleva otras habilidades del pensamiento que generalmente a nadie le hace falta, porque tampoco nunca las ha utilizado. Como dice Ivan Illich:
El que domina la escritura tiene la certeza de que es posible congelar el discurso, almacenar y recuperar recuerdos, grabar secretos en la conciencia –y por lo tanto examinarlos- y describir experiencias (...) El registro alfabético es tanto una condición para lo que llamamos ciencia y literatura como un instrumento necesario para distinguir entre “pensamiento y habla”.
4.25.2007
Un cuento más
LA NOCHE
Se recarga en la puerta y adivina entre las sombras el cuerpo de su hija recostado sobre el colchón. Camina algunos pasos, sigiloso, como si fuera un intruso. Ella se mueve ligeramente bajo las sábanas y un suspiro profundo hace sonreír al padre, que se acerca y se detiene al percibir las vueltas de ese cuerpo adolescente. Estira una mano hasta rozar con sus dedos el cabello disperso. Ahora suspira, mirándola siempre; pero de pronto se sonroja al sentir temblar el corazón con la intensidad con que algunos años atrás vibraba al verla jugar con los demás niños de la cuadra. Sale lentamente del cuarto, con la vista en el piso, desabrochándose la camisa. Recordando.
Su esposa, sentada en las escaleras, lo ve desaparecer tras la puerta de la recámara. Camina con el rostro inexpresivo, entra en la oscuridad que cubre el sueño tranquilo de su hija y se agacha para darle un beso. El corazón le late con rapidez al sentir sus labios rozar esa piel tersa y lisa. Desliza la mano, rozando a penas la colcha, imaginando los brazos, la cadera, las piernas recogidas de su “niña”.
Las sienes le golpean levemente y un escalofrío le baja por la espalda hasta hacerla retirarse un poco. Su mirada regresa hacia el rostro adolescente, completamente ajeno al amor de sus padres. La mujer cierra los ojos y se acerca para aspirar el sabor a flores del pelo de su hija, siente el impulso de sacar la lengua y delinear con la punta el lóbulo de la oreja, mojar los bellos diminutos... pero respira profundamente y sale del cuarto acompañada de un calor que le colorea las mejillas.
Su esposo la espera bajo el colchón. Ella se quita el pantalón y la blusa. Su cuerpo conserva una juventud que el marido todavía cela. Se sumerge en las colchas, dejando ver una espalda larguísima, que se pierde bajo la oscuridad. Él se acerca a ella y con la respiración acaricia suavemente cada poro de la espalda: la espalda tan suya, tan propia. Ella cierra los ojos reprimiendo el deseo de alejarlo. Pequeños besos dejan un rastro de saliva en cada peca oscura que adorna su espina dorsal. Con las manos tensas, imagina la secuencia de un acto mil veces repetido... para no decir nada, para no exhalar el rechazo, cierra la boca... los besos se detienen. Un ligero aire fresco le crispa la espalda: su marido se ha replegado a la otra orilla, dando ahora él la espalda a la espalda de ella. Sin esperarlo, sus labios femeninos sonríen.
Una mano se estira hacia la lámpara, el aire la detiene por unos segundos, como si esperara una palabra, un roce, algo de esa mujer que parece infinita, inabarcable, alejada...
La mano apaga la luz.
Un relato, muy, muy breve
Esa mañana Ella se fue antes del amanecer. Dejó su casa y sus hijos. Con treinta años había logrado lo que muchas personas creían inalcanzable o todavía muy lejano: un doctorado, un buen trabajo, un sueldo prestigioso, en síntesis, una vida feliz. Ella lo tenía todo ya no quedaba ningún reto por cumplir, el futuro se hacía pequeño. Su vida era una rutina que posiblemente en el poco tiempo iba a convertirse en un desasosiego. Estar en el mismo trabajo, ganar el mismo sueldo, ver crecer como en una duplicación de su propio pasado, a sus dos hijas y, por supuesto, la sonrisa ¿sincera? de su esposo.
Esto no quiere decir que no tuviera días malos. Pero eran días que pasaban y con el paso del tiempo dejaban de tener la importancia del primer momento. Lo mejor era escapar, dejar esa vida para recordarla siempre, así como era ahora y no como pudiera ser después. Para qué permanecer si es precisamente en la repetición de los hechos donde aparece, como un evento predecible pero irrefrenable, la monotonía, el cansancio, la infelicidad.
Agobiada por estos pensamientos, Ella se fue. Tomó un autobús sin ver la dirección. Dejarlo todo era un motivo para volver a respirar, para idear nuevas formas de vida. Si no funcionaba, si volvía a llegar al clímax de la felicidad, podría dejarlo todo de nuevo y recomenzar en otra dirección.
4.22.2007
Dia del libro... Charles Bukowsky
A la puta que se llevó mis poemas
Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡Por Dios!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!
¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero? Usualmente
lo sacan de los dormidos y borrachos pantalones enfermos en el rincón
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de cincuenta,
pero mis poemas no.
No soy Shakespeare
pero puede que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros;
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
"veo que he creado muchos poetas
Das Buch
Libro (del latín liber,libri) obra impresa o manuscrita no periódica que consta de una serie de hojas (más de 49 según la definición de libro dada por la UNESCO) de papel, pergamino, vitela u otro material, cosida o encuadernada que se reúne en un volumen. Un libro puede tratar sobre cualquier tema. Es cada una de las partes de dicha obra y los códigos y leyes de gran extensión.
Etm.> de latín liber, membrana, corteza del árbol
Un libro es una colección de uno o más trabajos escritos, usualmente impreso en papel y envuelto en tapas para proteger y organizar el material impreso.
3.10.2007
EL AHOGADO MÁS HERMOSO DEL MUNDO (fragmento)
Por supuesto, de GABO
Aquella noche no salieron a trabajar en el mar. Mientras los hombres averiguaban si no faltaba alguien en los pueblos vecinos, las mujeres se quedaron cuidando al ahogado. Le quitaron el lodo con tapones de esparto, le desenredaron del cabello los abrojos submarinos y le rasparon la rémora con fierros de desescamar pescados. A medida que lo hacían, notaron que su vegetación era de océanos remotos y de aguas profundas, y que sus ropas estaban en piitrafas, como si hubiera navegado por entre laberintos de corales. Notaron también que sobrellevaba la muerte con altivez, pues no tenía el semblante solitario de los otros ahogados del mar, ni tampoco la catadura sórdida y menesteroso de los ahogados fluviales. Pero solamente cuando acabaron de limpiarlo tuvieron conciencia de la clase de hombre que era, y entonces se quedaron sin aliento. No sólo era el más alto, el más fuerte, el más viril y el mejor armado que habían visto jamás, sino que todavía cuando lo estaban viendo no les cabía en la imaginación.
No encontraron en el pueblo una cama bastante grande para tenderio ni una mesa bastante sólida para velarlo. No le vinieron los pantalones de fiesta de los hombres más altos, ni las camisas dominicales de los más corpulentos, ni los zapatos del mejor plantado. Fascinadas por su desproporción y su hermosura, las mujeres decidieron entonces hacerle unos pantalones con un pedazo de vela cangreja, y una camisa de bramante de novia, para que pudiera continuar su muerte con dignidad. Mientras cosían sentadas en círculo, contemplando el cadáver entre puntada y puntada, les parecía que el viento no había sido nunca tan tenaz ni el Caribe había estado nunca tan ansioso como aquella noche, y suponían que esos cambios tenían algo que ver con el muerto. Pensaban que si aquel hombre magnífico hubiera vivido en el pueblo, su casa habría tenido las puertas más anchas, el techo más alto y el piso más firme, y el bastidor de su cama habría sido de cuadernas maestras con pernos de hierro, y su mujer habría sido la más feliz. Pensaban que habría tenido tanta autoridad que hubiera sacado los peces del mar con sólo llamarlos por sus nombres, y habría puesto tanto empeño en el trabajo que hubiera hecho brotar manantiales de entre las piedras más áridas y hubiera podido sembrar flores en los acantilados.
Ahora sí, vida de GABO
Nació en Aracataca, en el departamento de Magdalena en Colombia el domingo 6 de marzo de 1927. Hijo de Gabriel Eligio García y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán. Fue criado por sus abuelos maternos, el coronel Nicolás Márquez y Tranquilina Iguarán, en Aracataca. En 1936 murió el coronel Nicolás Márquez, motivo que desplazó a Gabriel García Márquez a Sucre con sus padres, para meses después trasladarse a Barranquilla a estudiar. Cursó los primeros grados de secundaria en el Colegio San José desde 1940 para luego viajar a Zipaquirá a culminar su bachillerato en el Liceo Nacional con una beca, hasta 1946. En 1947, García Márquez se mudó a Bogotá con la intención de estudiar Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá), carrera de la que desertó.
Después del llamado "Bogotazo" en 1948, cruentos disturbios que se desataron el 9 de abril a causa del asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, cuando se quemaron algunos de sus escritos en la pensión donde residía, decidió trasladarse a Cartagena de Indias y empezó a trabajar como reportero de El Universal. A finales de 1949 se traslada a Barranquilla para trabajar como columnista y reportero en El Heraldo. Por petición de Álvaro Mutis, García Márquez regresó a Bogotá en 1954, donde trabajó en El Espectador como reportero y crítico de cine. En 1958, tras una estancia en Europa, García Márquez regresó a América, instalándose en Venezuela.
En 1967 publicó su obra más aclamada, Cien años de soledad, historia que narra las vivencias de la familia Buendía en Macondo. La obra es considerada como un gran referente del Realismo mágico.
Mes de GABO, días para olvidar....
Nalgas dulces, serenas…
Pablo Boullosa
Quieres saber más, checa su página: www.pabloboullosa.com/poemas1/poenalgas.htm










